viernes, 1 de octubre de 2010

Meta-Ética 2ª Edición.

INTRODUCCIÓN A LA SEGUNDA EDICIÓN.


Es un privilegio, en este Kairos, volver a dirigirme a todos ustedes para hacerles la entrega de esta segunda edición extendida, complementada y mejorada de la Meta-Ética y Psicología Social, nueva versión que profundiza más en la recuperación de nuestros valores cardinales.


Era necesario mejorar los aportes de cara a una edición física del libro, ya que poco a poco la Meta-Ética se ha ido convirtiendo en un tema de coyuntura pedagógica, con la suficiente riqueza de contenidos como para volverse materia transversal autónoma y base de una estrategia psicosocial de gran alcance.


Bien, la Meta-Ética es un sistema de recuperación de valores cardinales que utiliza ampliamente ciencias auxiliares como la psicología, la sociología, el revisionismo histórico y la semiología, para propiciar en el estudiante una mutación psicológica de cara a una restauración individual y nacional.


Desde el lanzamiento de la primera edición digital en marzo de 2009. a la fecha, hemos realizado una campaña de socialización medianamente intensa; por ejemplo, se han venido impartiendo una serie de seminarios en universidades públicas y privadas, se ha logrado gestionar un diplomado modular en la Universidad de Los Andes, donde se han diplomado 19 personas con 80 horas académicas, además de haberse realizado actividades conexas como estrategias psicosociales verdaderamente operativas inspiradas en la Meta-Ética y que han causado alto impacto social a nivel nacional e internacional.


Hemos conseguido, y por ende, verificado, el logro de resultados de alto rendimiento a corto plazo en un círculo operativo conformado por personas de distintas clases sociales instruidas en Meta-Ética. Este círculo ha sido operado por mí, y puedo asegurar que en base a los resultados obtenidos, se puede ampliar y mejorar el espectro de posibilidades y conformar círculos especializados para realizar proyectos de gran magnitud acrecentando en gran medida las posibilidades de éxito; además de lograrse un severo cambio psicológico en los participantes, los proyectos meta-éticos siempre implican un servicio social, el logro de una mejor ética laboral y de trato interpersonal, y un mayor compromiso histórico con los fines del estado nacional, por lo que sus alcances son infinitamente prometedores; Por ello es necesario ampliar la socialización y dar un paso más en pos de conseguir apoyo para su expansión y definitiva consolidación como estrategia de restauración de valores individuales y colectivos.


La primera edición digital ha sido muy requerida en los diferentes sitios webs y blogs que la tienen como referente bibliográfico, y se esta comenzando a relacionar la palabra Meta-Ética, inexistente en la cultura de occidente antes de la aparición de la estrategia, con una doctrina o sistema filosófico que está comenzando a generar un movimiento creciente de seguidores, por lo que el cognato se esta introduciendo en la psique colectiva y en la cultura de occidente.


Así mismo, he podido comprobar directamente los satisfactorios resultados en materia de psicopedagogía en las diferentes docencias donde he podido, sin problemas, introducirla como transversalidad en diversas materias como Derecho Constitucional, Administrativo, Sociología Jurídica, Legislación Militar, Procedimientos Especiales, y otras ramas de la carrera de leyes, comprobando con satisfacción que las temáticas que trata la Meta-Ética motivan a los estudiantes, generando en ellos una mejora cualitativa de su rendimiento académico, despertando el interés en temáticas alternativas que complementan su preparación académica por la enorme calidad de contenidos que estimulan sus facultades cognitivas y reflexivas.


En este sentido, hemos realizado un trabajo de re-edición integral, por lo que además de introducir temas realmente importantes que no fueron profundizados significativamente en la primera edición digital, como la formación de la quinta esfera extrapsicológica y la morfología estructural de la mente colectiva, hemos delineado una corrección semántica de fondo en casi todo el tratado, mejorando la calidad de expresión, por lo que recomendamos la lectura integral de la obra a quienes ya han tenido la oportunidad de leer y estudiar la primera edición.


Es importante señalar que nos hemos decidido a realizar esta segunda edición porque, como ya habrán intuido muchos seguidores avezados en la alta gnosis, al mismo tiempo que concretamos la plasmación de la estrategia, realizamos la catarsis inspiradora que aclara muchas verdades relevantes, que van cerrando el cerco de nuestra propia esfera volitiva, y que deben ser compartidas con todos los verdaderos gnósticos por afinidad de estrategias y objetivos: lograr una revolución pedagógica que posibilite un despertar colectivo, propicie el fin de la historia, y la verdadera libertad de nuestros pueblos oprimidos por las potencias de la materia, y así, dar batalla una vez más… luchando por el honor y la dignidad perdidas.


Vivimos en un mundo donde ya no hay lugar para los héroes; rodeados de “difuntos andantes” que glorifican la usura y la sociedad de consumo, irónicamente, consumiendo sus miserables vidas en la banalidad y el conformismo, tolerando la mentira y la podredumbre que los rodea, es el reflejo de su propia cobardía.


Sin embargo, hemos levantado una vez más los estandartes del espíritu para recobrar el valor, resucitar a esos “difuntos” y convocar clamorosamente a TODOS los valientes hacía las más altas cumbres… que serán nuevamente conquistadas y… ¡Nunca!…¡Nunca más abandonadas!...


¡Fuerza y Honor!


http://www.4shared.com/get/L0P9VdF6/Meta-tica_y_Psicologa_Social_2.html

jueves, 8 de julio de 2010

Meta-Ética Cap. Primero 2ª Parte.


2. La Cultura y el Hombre Moderno.

Para comenzar diremos que el hombre moderno ha dejado de lado toda ponderación meta-física de su realidad para adherirse completamente al pacto cultural. Es decir, aceptar el mundo tal y como se le presenta, o se lo presenta la información mediática, tan difundida y diversificada en nuestros días. Así, confía su formación cultural a terceros: canales de televisión, revistas periódicos, Web, etc.

La cultura, ese convencionalismo de significados de aceptación generalizada, se ha convertido en su único referente axiológico y ontológico. Completamente subsumido en su daltonismo gnoseológico que le impone esa sensación de un tiempo falsificado en su esfera cognitiva y sensible, EL HOMBRE OCCIDENTAL HA SIDO AMPUTADO DE SU VECTOR DE BÚSQUEDA EXISTENCIAL TRASCENDENTE POR UNA INVERSIÓN DE BÚSQUEDA CULTURAL INMANENTE.

La visión cultural de la historia rebaja los símbolos, degradándolos en pos de un análisis racionalista que por lo mismo deja a un lado el SENTIDO, es decir, el fundamento del hecho cultural y el registro histórico.

El racionalismo descompone los elementos sistémicos para tratar de comprenderlos, sin embargo la actualidad involucra lo irracional, y desde ahí la razón es insuficiente para traducir los significados de sentido que son propios del ser humano, que esta demás decirlo, es fundamento del hecho cultural, y es por ello que surgen serios problemas a la hora de recomponer lo que se ha fragmentado para el análisis.

Solo veamos el rigor científico con el cual se entrega a la conquista de saberes académicos, acumulando información en las memorias psicológicas, totalmente enfocado al mundo sensorial y variable de los mecanicismos complejos, tan alejado de la actualidad del hecho cultural en la que necesariamente esta inserto y ante la que es impotente a la hora de la verdad. Aglutinado en superestructuras gigantescas que el mundo moderno requiere para su manifestación cultural, el sentido solo puede adosarse a los objetos culturales, porque ya no hay siquiera reminiscencias de simbolismos originales y arcaicos, estos han sido relegados a la esfera del inconsciente personal y colectivo. Si emergen serán reprimidos por la esfera consciente que solo tiene ojos para la materia y la forma. No hay soluciones visibles para la psicología racionalista de occidente que es impotente ante el desborde de las psicopatías resultantes.

El hombre moderno, lejos de las significaciones originales del ancestro que sabía muy bien quien era y de donde venia, tiene un concepto tan vago de sí mismo, que cree ser solamente un mono evolucionado, lo que conduce a ser un animal racional y seguir un camino de dolor para llegar a ningún lado. No es raro ver que exista tanta pobreza moral e impotencia anímica en este renacuajo evolucionado que ahora tiene entre sus manos pomposos tratados de libre comercio, bombas de hidrógeno y serios problemas de incontinencia.

La masificación, resultado de la democratización de todo, es decir, que el colectivo tiene derecho a todo, aún si no esta capacitado y debidamente preparado para asumir responsabilidades de semejante magnitud, ha dado como resultado la insuficiencia de los servicios básicos: salud, educación y trabajo.

Ya lo dijimos al principio, EL HOMBRE ANTIGUO TENÍA UNA CULTURA DE INTROSPECCIÓN HACÍA LA CENTRALIDAD DE SÍ MISMO. En contrapartida, el hombre de nuestros días tiene una cultura de extraversión hacía los objetos culturales, que asoman en su horizonte de significación carente de códigos semióticos arcaicos, ancestrales, en su esfera consciente.

Esta situación de re-versión se manifiesta a través de la CULTURA sostenida por el aparato sistémico: organizaciones multilaterales cuya actividad gira preponderantemente alrededor del COMERCIO, fundamento de todo pacto cultural que propicia la sumisión a los estándares de vida “burgueses”.

Consumismo compulsivo: comida chatarra, gama de objetos culturales, bienes desechables, mecanicismo, tecnologías aplicadas para tornar al mundo más complejo, lleno de esnobismo. Una visión entelequial de un hombre futuro que ya no necesitará del trabajo manual para sobrevivir, pues autómatas y cyborgs harán el trabajo pesado, como cultivar los campos, y le proporcionarán todo tipo de servicios, incluso la masturbación.

En contrapartida una sociedad que acumula miles de toneladas de desechos, tira comida al océano para evitar bajones en la bolsa de valores, engorda a costa de huecos económicos provocados en países pobres donde por cada dólar de interés compuesto que se cobra, se sufre hambre y enfermedad. Entre tanto 1 de cada 3 niños primer mundistas sufren de obesidad, o escapan del sin sentido asesinando con armas automáticas a sus maestros y compañeros de clase.

Por otro lado, los menos abren blogs, grupos en facebook, o alquilan sitios en la red tratando de prevenir o alertar sobre el descalabro del sistema y, como todo esto necesariamente tiene que acarrear, a la corta o a la larga, la pérdida de la soberanía de las naciones; pero pronto comprenden que el letargo en que está sumida la humanidad es demasiado pesado.

Hay toda una cultura de entretenimiento para sostener personalidades psicológicas, hipostásias del tamaño de catedrales, centros de ayuda y terapia atiborrados de cocainómanos, enfermos mentales, incontinentes de todo tipo, antisociales, despojos de una sociedad “igualitaria”, “justa”, basada en el racionalismo positivista, el libre mercado y la usura.
Aquellos que todavía creen que una “actitud positiva” y el intercambio de “buenas vibras” evitarán el hecho incuestionable y fatal de la pérdida de toda libertad.

Pues bien, es hora de preguntarnos dónde esta aquel espartano orgulloso, irracional, marchando hacia las Termópilas para morir por su Ciudad Estado. Hasta eso se ha perdido de nuestro horizonte de significación, el nacionalismo, mientras algunos mentecatos piensan: “es cosa del pasado”, pues ya no existen fronteras, y orgullosos tienen el descaro de reconocer que con la globalización se acabo todo patriotismo.

Y aquí, recibimos todo lo que botan los dizque países industrializados: chatarra, comida pasada, limosnas que además deben pagarse con interés, despojos de la tan alardeada “cooperación Internacional”; mientras los adoradores del dios “Cosas” , conocido acá como el “Ekeko”, organizan bloqueos de caminos siguiendo como ovejas las órdenes de unos cuantos castrados de originalidad ideológica.

En este lado de la balanza tenemos pues el pacto cultural en su máxima expresión, un individuo mutilado de su origen, anestesiado con el antídoto del amor esperanzado, buscando desesperadamente un futuro mejor refrendado por una reputación social construida sobre objetos culturales.

Todo lo que ha quedado después de unas décadas de aventura esperanzada por este mundo, es un hombre o mujer disgregado psicológicamente, incomprendido, que usa máscaras para evitar el dramatismo de la actualidad, único repositorio que queda para afrontar los símbolos que emergen incesantemente desde su reprimido inconsciente, y la NEGACIÓN, la última cáscara que le queda por pelar, se yergue inamovible, pues ya no existe fuerza volitiva para semejante acto de HONESTIDAD.

En este sentido, el problema del hombre moderno es la CULTURA, y la múltiple cantidad de “cáscaras”, “costras”, TAPA-SIGNOS, que cubren los símbolos, signos, entes, objetos culturales, y sus relaciones estructurales de sentido, con significaciones convencionales, es decir, estrictamente CULTURALES. Este encubrimiento se realiza a través del CAMBIO DE SIGNIFICADO y, la interpolación de INVERSIONES CULTURALES que vienen a reemplazar en la cultura a las significaciones originales.

El ejemplo mas general en este contexto de manipulación psicosocial, es justamente, la capacidad que tiene la CULTURA para convertir lo “bueno” en “malo”, lo “hermoso” en “feo”, lo “justo” en “injusto”, y la “mentira”, en “verdad histórica”.

También estas estrategias de CONTROL SOCIAL extrapolan determinados VALORES de los entes, que están marcados para la INVERSIÓN CULTURAL, porque poseen contenidos simbólicos inconvenientes para el sistema. Como ejemplo tomemos el de las dictaduras, todos “sabemos que son malas”, sin embargo esto no es cierto, es una VERDAD A MEDIAS.

Medio Chile sabe que el régimen de Pinochet no solo pudo ser “macabro”, “in-humano”, “represor”; también fue nacionalista a ultranza, institucionalizador, y anti-comunista, ya que libró a una colectividad entera de los extremismos de izquierda y la anarquía que promueven. Pero he aquí la clave, detrás del régimen de Augusto Pinochet hay una VERDAD ESCONDIDA, TAPADA, VELADA, que puede quedar al DESCUBIERTO si tenemos la CAPACIDAD GNOSEOLÓGICA de “pelar” las “cáscaras”, los “tapa-signos” ya sean negativos o positivos, a través de un estudio serio, crítico y reflexivo del registro histórico.

Para comprender mejor esta distorsión propiciada por la CULTURA GLOBALIZADA, debemos introducirnos en el ámbito del REVISIONISMO HISTÓRICO, y su campo de estudio: la REALIDAD detrás del registro histórico.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Diblada Veganista

Vamos, armate de valor y ven a bailar "Diablada" para despertar del ensueño al gigante americano!!!

Fuerza y Alegria!!!

lunes, 14 de diciembre de 2009

Presentación de la Virgen Ama de los Andes

Por la recuperación de valores cardinales...



FUERZA Y HONOR!!!

lunes, 28 de septiembre de 2009

Historía. (El Hombre Antiguo)

CAPÍTULO PRIMERO.

LA HISTORIA.

1. La Cultura y el Hombre Antiguo.

La Historia es una línea tiempo conformada escalonadamente por hechos culturales que son determinantes en el devenir de contextos subsecuentes. Su estudio es vital para mensurar y definir los ámbitos axiológicos que determinan al hombre en este tránsito por el tiempo trascendente. Pues bien, no puede haber desarrollo histórico sin hecho cultural, y tampoco puede existir hecho cultural sin el tiempo para su despliegue entelequial.

Si vamos a hablar del tiempo, diremos que en relación con el hecho cultural siempre es actual, presente, y es por eso que hablar de un pasado, sin tomar en cuenta que el hecho cultural solo puede ser analizado desde una perspectiva actual referida a un presente continuo, es rebajar el contexto axiológico que determinó su producción. Entonces la apreciación del mismo se torna CULTURAL, ya no HISTÓRICA. Y esa visión deformada del hito histórico que marco la generación de hechos culturales posteriores en una cadena de causas y efectos, rompe su SENTIDO AXIOLÓGICO; la mutilación meta-física que produce el DALTONISMO GNOSEOLÓGICO, principal problema del hombre y la mujer actuales.

Es por eso que en este tratado debemos definir el contexto que le daremos a la palabra CULTURA, ya que es muy importante para la comprensión de la historia desde una perspectiva crítica y por ende, revisionista.

Establezcamos entonces, que para nosotros la cultura es la aceptación de un convencionalismo de significados generalizado por el colectivo social, en el marco de un horizonte habitual de significación definido por un contexto axiológico y ontológico. La voz de una “mayoría”.

Por eso mismo, la “verdad cultural” es impuesta por las corrientes antropológicas vigentes, que otorgan un VALOR RELATIVO al hecho cultural y por ende moral e histórico.

En este tratado, suprimiremos esa visión mutilada del tiempo trascendente que establece la existencia a-priori de un pasado y una especie de futuro, DESACTUALIZANDO el contexto axiológico que marca la pauta para el despliegue del hecho cultural, y asumiremos una visión COMPRENSIVA, es decir, ACTUAL, o lo más cercana posible de esa actualidad axiológica, de ese presente continuo.

Ahora comprendemos mejor porque el hombre y la mujer actuales padecen de ese daltonismo gnoseológico. Tienen una CONFUSIÓN SEMIÓTICA EN SU PERCEPCIÓN DEL TIEMPO, por eso viven proyectados al futuro convencidos de la existencia de un pasado, y sin posibilidad alguna de percibir el presente y la actualidad que es fundamento del hecho cultural y del hecho moral.

El hombre antiguo tenía otra percepción del tiempo, y de los entes desplegados en el hecho cultural. No proyectaba, ACTUABA, y es por eso que en nuestra actualidad espacio-temporal ya no hay cabida para conquistadores, guerreros, héroes, semidioses, dioses, ángeles y demonios, ideas arquetípicas que solo fluyen como contenidos arcaicos en el inconsciente colectivo.

El hombre antiguo no era cultural, mas bien, era el fundamento de la historia, la historia misma. Alrededor de él giraba el universo entero, y esta reminiscencia la podemos percibir hoy en día cuando la historia oficial nos dice que el hombre antiguo concebía una COSMOGONIA ANTROPOCÉNTRICA; para luego desvirtuar la verdadera significación de esta afirmación al decir que según la ciencia positivista eso es un “error”, otorgando este centro a un sol central galáctico que muy posiblemente sea un colosal agujero negro. Que lejos estamos del verdadero SENTIDO META-FÍSICO que los antiguos le daban a su CENTRALIDAD ESCENCIAL.

Por eso el hombre antiguo aspiraba a la divinidad. Y es mas, Aquiles, Herácles, Teseo, Ariadna, Jasón, los linajes de Reyes Dorios, los Césares de la Roma Imperial, Gilgamesh, Enoc, los Espartanos, los Arios, el Inca y su Casta, se consideraban dioses o descendientes de dioses.

Hasta la mismísima Biblia nos habla de un tiempo donde existían gigantes llamados Nephilim, y de sus descendientes, los “héroes de la antigüedad”; Un tiempo cuando los Dioses caminaban sobre la tierra y enseñaban a los hombres las artes, la construcción de ciudades amuralladas y el DOMINIO DEL ALMA.

Por ejemplo en Esparta se enseñaba desde la niñez el dominio absoluto del animismo, es decir, de lo que en términos modernos podríamos denominar los ámbitos psicológicos. En la Hélade, hasta tenían un código semiótico, que para nosotros no es más que mitología indescifrable, para identificar los complejos psicológicos y neutralizarlos. La Diosa Venus o Palas Atenea era la esfera inconsciente, cuyo dominio era vital para alcanzar el rango de ARIETE en la antigua Grecia. Edipo era la esfera racional o afectiva cuyo dominio otorgaba lucidez mental y evitaba la locura. Teseo era él Yo consciente en busca del centro del laberinto, el Inconsciente, para dar muerte al Minotauro y ganar la inmortalidad. Y en todo el mundo antiguo, el mismo código semiótico: la MITOLOGÍA, que exaltaba la imagen arquetípica del héroe. Gilgamesh en busca de la inmortalidad; Wotan en busca del secreto de la muerte soportando la crucifixión en el árbol Yggdrasil, Orfeo ingresando al Hades para buscar a su amada.

Toda esta mitología inmensurablemente rica en símbolos polisémicos, ha sido gradualmente desechada, botada a la basura por el racionalismo positivista de occidente, que no ve más allá de la materia y la experimentación científica con ella. Cero meta-física, cero abstracción analógica para comprender las energías sutiles que animan esa entidad que ellos llaman materia, y que para los antiguos no era mas que MAYA, la ilusión cambiante desde lo sensible.

En cuanto a la cultura, el concepto enciclopédico nos dice que la palabra proviene del término en latín “cultüra”, sinónimo de CULTIVAR: “sabiduría resultante de haber cultivado los conocimientos humanos”;[1] Y en el origen mismo, tenemos a Caín el agricultor, es decir, el que CULTIVA.

En este sentido los antiguos cultivaban otro tipo de cognición, con otros códigos semióticos, cuyo rastro significativo ya no es abarcante para el hombre y la mujer modernos atiborrados en sus esferas psicológicas con los dogmas del racionalismo puro.

Pero desde la perspectiva de la cultura como el conjunto de estructuras sistémicas complejas sostenidas por el colectivo, el mundo antiguo era mucho más simple, es decir, menos “cultural” que el nuestro, y aunque sostenían las bases de nuestra actual civilización: concepto de Estado, entes colectivos, economía y organización social; no disponían de la cantidad de objetos culturales que hacen a la sociedad actual y son indispensables para la vida moderna; es decir, no eran sociedades mecanicistas. EL TRABAJO MANUAL ERA FUNDAMENTO.

La cultura, en un ámbito de significación aceptada y generalizada a través de convencionalismos lingüísticos, era mucha más ORIGINAL en su semiosis, y la poca cantidad de objetos culturales era norma de vida, pues su concepto de CIUDADES AMURALLADAS restringía el comercio con otros pueblos del pacto cultural a quienes veían como enemigos.

Llamamos pacto cultural a la forma de vida que acepta el sojuzgamiento determinado por el tiempo y la historia. La actividad primordial de estos pueblos es el comercio de objetos culturales.

Los hombres y mujeres antiguos que no pertenecían a pueblos del pacto cultural, no vivían de acuerdo a pautas comerciales. Ellos estaban en GUERRA constante, contra sí mismos y contra el mundo y el concepto de CERCO o muralla era vital para su estrategia de vida. Imponían su FUERZA VOLITIVA y transformaban su entorno. Jamás aceptaron el determinismo fatalista del destino, ellos se consideraban inmortales, y OPONIÁN SU VOLUNTAD AL DESTINO.

Los pueblos del pacto cultural vivían una FORMA DE VIDA, los pueblos del pacto de sangre, una ESTRATEGÍA DE VIDA a todo nivel: político, social, económico e individual.

Los pueblos del Pacto de Sangre RECORDABAN SU DIVINIDAD, el origen de lo abstracto-diferencial (su voluntad), y la usaban contra el destino incluyente de este mundo.

Los pueblos del pacto cultural aceptaban su humanidad, su escencia común y gregaria, por ende la preeminencia de la comunidad y los objetos culturales.

Todo este análisis nos sirve como pauta referencial para comprender un hecho: nosotros llevamos en nuestros contenidos mnémicos esta dualidad esencial, el pacto de sangre y el pacto cultural, y ambos definen nuestra forma de encarar la apercepción de los símbolos que emergen desde el inconsciente colectivo y personal hacia nuestro sujeto consiente.

Este análisis sobre la cultura y el hombre antiguo nos permite acercarnos al ORIGEN del conflicto existencial que padecemos, y cuyas características serán tratadas cuando analicemos algunas pautas gnoseológicas vitales sobre la cultura y su relación con el hombre moderno.

Por eso diremos que el hombre antiguo (el del Pacto de Sangre), consecuente con su herencia ancestral, su legado de sangre y simbólico, ASPIRABA A LA INMORTALIDAD y por eso mismo, a trascender todo rango de su psicología humana para ser digno de alcanzarla. Dios no es sinónimia de inmortal, y si bien ambos no mueren, la inmortalidad no implica dominio o sumisión, que es atributo de la soberbia divina.

Aquí tenemos un antecedente histórico válido para lo que en este tratado llamaremos META-ÉTICA, una ACTITUD, un desafío contra las fuerzas de la naturaleza dominantes desde el origen filogenético del Ser Humano, trascendiendo todo límite moral y meramente psicológico.

También observaremos, y esto es muy importante, que el hombre de la antigüedad sostenía una significación absolutamente consecuente para con el PRINCIPIO FEMENINO, por consiguiente, hacia lo femenino simbólico de su psique. Un matriarcado avalado en la heráldica natural de la línea materna, un matriarcado simbólico en la más alta esfera de la vida social: la familia. Tal vez por ello eran meta-éticos y se sumergían sin miramientos en los rincones más profundos del inconsciente en busca de ese VALOR.

Por eso los pueblos leales al pacto de sangre fundaron IMPERIOS, y los pueblos acólitos del pacto cultural, CULTURAS. Otra de las consecuencias de este dualismo socio-político de los pueblos antiguos fue la pugna entre las castas guerreras, propias del pacto de sangre, y las castas sacerdotales, propias del pacto cultural, por la supremacía del poder y el derecho legítimo de dirigir a las colectividades humanas. Diremos que esta disputa dura hasta nuestros días y tiene múltiples referentes históricos.

Todo este drama esta encuadrado dentro de los 6000 años que abarca la historia oficial, pero no olvidemos que hay vestigios antidiluvianos que nos retrotraen hasta 15 o 20.000 años de antigüedad, y los restos arqueológicos de Tiwanacu y Sumer son testigos silentes de un pasado remotísimo que tenemos el deber de recuperar.

[1] Enciclopedia Sopena.